Sixteenth Solid Spread
¿Qué diferencia a Sixteenth Solid Spread de sus
referentes más que evidentes? Para empezar: no es
un grupito nuevo y oportunista que se sube al carro
de imitadores de Interpol para acaparar la atención
de los medios. No, esta banda catalana lleva
en activo desde 2002. Si no recuerdo mal, por
aquel entonces Editors todavía ni existían. Sea
como sea, más de cinco años y tres eps en el mercado
son suficientes para que Sixteenth Solid Spread
tengan las cosas claras. Una claridad que
empieza en la elección del nombre del grupo: “Más
allá de su ambigüedad, e incluso de su posible sinsentido,
este nombre refuerza una idea básica en
nuestra música: el culto a la forma”. Curioso, pero
auténtico (si es que este adjetivo sigue significando
algo a día de hoy). En estos tiempos de pose, se
agradece que una banda que trabaja la forma no
intente hacer ver lo contrario: “No hace falta buscar
algo más allá ni atribuirle ningún simbolismo
a las palabras que utilizamos. En este sentido,
cantar en inglés te hace ver que aunque mucha
gente no entiende lo que dices, les gusta lo que
oyen. Esto demuestra, como en tantos otros casos,
que la verdadera fuerza debe residir en la música y
no en la letra. En nuestro caso, es importante
potenciar las sensaciones y recurrir a impulsos y
emociones sin apelar tanto a la comprensión o el
análisis intelectual”.
Para saber si las (elevadas) pretensiones de Sixteenth
Solid Spread se corresponden con sus resultados,
tendremos que esperar hasta el 6 de mayo,
cuando su álbum de debut verá la luz. Hasta
entonces, las canciones colgadas en su myspace
iluminan un camino trillado, pero no por eso menos
interesante. Sí, suenan a Interpol y a Editors. Pero
el 80% de los nuevos grupos también. Y no se les
caen los anillos a la hora de reconocerlo: “Venimos
haciendo un estilo muy próximo a estos grupos
desde hace ya algunos años. Evidentemente, nos
sentimos identificados con sus propuesta, pero no
somos ni pretendemos ser ningún calco suyo. En
nuestro caso, hay muchas cosas que nos aportan
rasgos distintivos: la compactación final del sonido,
la capacidad de establecer dinámicas que rompan
con la linealidad o la armonía entre
instrumentos”... Puede que ni tú ni yo sepamos de
qué hablan. Pero nadie negará que ellos sí saben
de lo que hablan.


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