MGMT
MGMT - Electric Feel - Interactive Music Video Game
Cuenta la leyenda que cuando los trajeados ejecutivos del sello Columbia se reunieron con
MGMT para firmar un suculento contrato de seis cifras por la nada desdeñable cantidad de
cuatro discos, estos se descolgaron con la petición de que su próximo productor fuera Prince o, en su defecto, Barack Obama. Apenas unos meses antes, MGMT no eran más que un desconocido dúo de estudiantes de la universidad Wesleyan de Middleton, Connecticut. O lo que es lo mismo: un feto de grupo choricero cuyo mayor mérito consistía en ofrecer conciertos en los que sólo sonaba una canción, el tema principal de la película Los cazafantasmas. Eso sí, en decenas de versiones diferentes. Un año después, MGMT se permitían el lujo de reírse en la cara de los mismos ejecutivos que estaban a punto de sacar la VISA de la compañía para pagarles una cantidad de dinero con la que centenares de grupos en todo el mundo sólo pueden soñar.
¿Son MGMT realmente así de lerdos? ¿Qué había pasado en ese breve plazo de tiempo para que las cosas cambiaran tanto? Pasó que la maquinaría de internet se puso en marcha para convertir lo que sólo era un proyecto más o menos irónico de dos frikis sin más horizonte que el que puede vislumbrarse tras el mostrador del Starbucks en "lo más excitante que ha dado la industria musical en los últimos 20 años". Eso, y canciones como Time to pretend o Pieces of what, dos hits de los que marcan época.
En realidad, lo de Ben Goldwasser y Andrew VanWyngarden, que así se llaman los dos marcianos que forman MGMT, no es tan especial como podría parecer a primera vista. Su música, una suerte de electro-disco-rock-psicodélico con suficientes ganchos pop como para azucarar entero el Mar Muerto, te hará venir a la cabeza en cuanto la escuches nombres como Klaxons o Mercury Rev (y si tu cultura musical va un poco más allá de lo obvio, Spacemen 3 y Suicide). De hecho, el productor de Oracular Spectacular, su primer disco, es David Fridmann, de los Flaming Lips. Los más valientes se han atrevido incluso a compararlos con los Rolling Stones de los 70, suponemos que por la pinta de "adolescente canalla pichabrava me-importa-todo-una-soberana-mierda" que ostentan los dos maromos en las fotos de promoción. Más allá de este detalle, anecdótico por otro lado, nosotros no les vemos la similitud por ningún lado, pero hey, ¿quiénes somos nosotros para dudar de los inescrutables designios del Señor? Los que han de tenerlo claro son ellos. Y lo tienen: "Nosotros lo que queremos es vendernos cuanto antes mejor". Y nosotros, grandes fans del neoliberalismo salvaje futurista cientifista y capitalista, los apoyamos en ello. Aunque no sabemos si temas como Future reflections ("la historia premonitoria de un futuro post-apocalíptico en el que los jóvenes viven en colonias en la playa y llevan una vida salvaje pero refinada mientras hacen surf") les van a ayudar a ello. En lo que estamos totalmente de acuerdo es en otra de sus premoniciones: "Dentro de unos años, los chavales heredarán los mp3 de sus padres. Y como esos archivos estarán corruptos, los adolescentes adorarán el sonido digital roto de esos mp3 igual que generaciones anteriores han adorado el sonido crujiente del vinilo viejo". Bingo.
TEXTO_CRISTIAN CAMPOS


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