>¿Quiénes son? Cinco tíos de Oxford reunidos gracias a Jack y Yannis, amigos de
la infancia y ex miembros de The Edmund Fitzgeralds.
>¿A qué suena? A música de baile muy currada, o música matemática muy relajada.
En cualquier caso, vale para todo y es fantástica. Ellos dicen que su inspiración
principal se encuentra en Nelly Furtado y Gwen Stefani. Yo no iría tan lejos.
>¿Su punto fuerte? El toque TV on the Radio, aunque salieran tarifando con el
productor, Sitek, cuya mezcla rehicieron entera porque el tío se había pasado tres
pueblos con la reverb…
>¿Su público objetivo? Cualquiera al que le guste la buena música, o que tenga
un oído al lado del otro. Este disco está a prueba de exigencias.
>Te gustará si te gustan: TV on the Radio, Bloc Party, Battles,
pero sin mirar hacia los 90. V.d.l.C.
>¿Quiénes son? Un dj,
productor y músico que
ha trabajado, entre otras,
con Concha Buika.
>¿A qué suena? A R&B, a
soul, a Ibiza, a Miami.
>¿Su punto fuerte? El
sonido perfecto y los ritmos
impecables.
>¿Su público objetivo?
Amantes del dance y,
sobre todo, del chill out.
>Te gustará si te gustan:
Los discos de Café
del mar. VIRGINIA DE LA CRUZ
>¿Quién es? Lourdes Hernández,
la prima joven de
Regina Spektor.
>¿A qué suena? Los brits
lo llaman chamber pop;
por estas tierras, pop de
cámara; y los jevis, mariconada.
>¿Su punto fuerte? En
estos tiempos de, dicen,
bipartidismo, ser una
rusa roja es apreciable.
>¿Su público objetivo?
Escúchalo sin miedo, no
tiene contraindicaciones
para casi nadie. Quizá
para jevis.
>Te gustará si te gustan:
Cat Power con vocecilla
de cachorro.
>¿Quiénes son? De las
cenizas de Electrobikins
surgen... adivina, adivinanza.
>¿A qué suena? A sorpresa.
Tras unos comienzos
influenciados por el sonido
punk rocker, han decidido
trabajar la
complejidad de las armonías
pop. De Sleater-Kinney
a los Cardigans de
First band on.
>¿Su punto fuerte? La
decisión de haber invertido
dolores de cabeza en
producción se nota.
>¿Su público objetivo?
Como decía ese actualmente
televisivo engendro
llamado Miqui Puig,
punk-rockers enamorados.
>Te gustará si te gustan:
Miranda Warning, Poly
Styrene, Elefant Records...
esas cosas de poppies. ELÍO FERRÁN
>¿Quiénes son? Alison
Mosshart y Jamie Hince,
dúo mitad yanki mitad
británico de chica cantante
+ tío guitarrista.
>¿A qué suena? Rock
garajero con cierto aire
punkarra y pasota. En
lugar de batería utilizan
una caja de ritmos cantosísima.
>¿Su punto fuerte? Se lo
montan bien para ser un
dúo. Canciones curiosonas
sobre todo por las
guitarras. Su punto débil:
el concepto resulta bastante
maquetero.
>¿Su público objetivo?
Ex grunges fans de Hole,
seguidores de Lou Reed ,
nostálgicos de la Blondie
más macarrilla.
>Te gustará si te gustan:
White Stripes con maquinitas,
Velvet Underground,
el rock británico garajero
cercano al punk.
>¿Quiénes son? Mister
Furia y Professor Manso,
dos barceloneses que van
de ciberfrikis y tecnosurrealistas.
>¿A qué suena? A música
de baile curradísima,
divertida, original y constantemente
variable: los
Daft Punk del litoral.
>¿Su punto fuerte? Se
podría alabar el derroche
de originalidad en la producción,
pero es que las
cosas que estos tíos
hacen con las voces no es
ni medio normal.
>¿Su público objetivo?
Gente con sentido del
humor, condición imprescindible.
Bailongos, surrealistas
pastilleros y
técnicos de sonido.
>Te gustará si te gustan:
Daft Punk, Katerine bailongo,
los Beach Boys si
se hubieran dedicado
al dance.
>¿Quiénes son? Cuatro
sevillanos formados a
partir de las cenizas de
los extintos Renochild.
>¿A qué suena? A indie
melancólico y con toquecitos
épicos por momentos.
Mucho guitarreo
cíclico, constantes delays
en la voz y ambientes
glaciares y tristones.
>¿Su punto fuerte? Una
coherencia aplastante en
sonido, estilo y estética.
Si me dicen que esto es
lo último de Coldplay, me
lo creo.
>¿Su público objetivo?
Todo aquél que se
encuentre entre la delgada
línea que separa el
indie del post-rock.
>Te gustará si te gustan:
Sigur Rós no tan pesáos,
Radiohead en plan OK
Computer, Keane
sin el babosismo. PABLO TATO
Mike Simonetti es de esos entrañables seres humanos que sólo acierta
cuando rectifica. A mediados de la década de los 80, Mike era un adolescente
más en la escena hardcore de Nueva York. La música disco era
por aquel entonces La Gran Leprosa de la escena musical, pero aún y así
Mike decidió meterse en la escena de clubs hasta convertirse en uno de
los promotores del mítico (en NY) Mars. Tras el cierre de Mars, Mike creó
el sello Troubleman Records, hogar de bandas como Unwound, Erase
Errata, Glass Candy, Black Dice, Death Comet Crew, Wolf Eyes, Pixeltan,
Chromatics, The Walkmen e incluso Devendra Banhart. No hace falta
decir que el sello no se comió un rosco, no tanto por falta de talento
como de inoportunidad.
Pero en 2006 el tren pasó de nuevo por delante de Mike y este lo pilló al
vuelo: su blog Italians Do It Better se convirtió en sello discográfico, casi
como una broma privada, para acabar convirtiéndose en el nuevo Ed
Banger. La diferencia es que Italians Do It Better sólo edita ediciones
limitadas y 12” de los productores preferidos de Mike y Johnny Jewel, cofundador
del sello y 50% del dúo Chromatics, una de las joyas de la
casa junto con Mirage y Glass Candy (los nuevos Justice, para continuar
con la analogía). Hace un año, el ya mítico recopilatorio After Dark daba
el pistoletazo de salida para ese revival italo-disco al que ahora todo el
mundo se apunta (incluido el anteriormente avispado DJ Hell) y que ha
tomado por asalto las pistas de los clubs internacionales. Por si acaso,
y en vista de su historial, Mike no abandona su faceta de dj.
>Mike, ¿es Italians Do It Better el nuevo Ed Banger? Ni de coña. Ni
siquiera nos parecemos.
>Ehhh, es difícil de creer. ¿Lo vuestro no es el italo-disco, Giorgio
Moroder y Kraftwerk? ¡Nooo! Tenemos un abanico de influencias
mucho más amplio que eso.
>Ok, como quieras. ¿Cuál es tu tema preferido de Italians Do It Better?
Hay mucho y muy bueno donde escoger… Hands in the dark, de
Chromatics. Me gusta la emoción que transmite el tema.
>¿Dónde te gustaría pinchar? No seas modesto… En Ibiza, a las 3
de la madrugada, con un margarita en la mano.
>“La banda sonora de las vidas moralmente ambiguas de las sombras
post-urbanas”. Así os definían los críticos de la revista Pitchfork.
¿Tienes idea de lo que quieren decir? Ni puta idea. Creo que los
periodistas miráis a veces demasiado profundamente en las cosas.
>¿Qué planes tienes para el futuro? Un triple lp de After Dark y lanzamientos
en vinilo de todos nuestros cds.
>¿Cuál es vuestra relación con internet? ¿Os permite mantener un
mayor control sobre vuestra relación con los fans? Internet y yo
hemos trabajado juntos durante muchos años. La relación es completamente
fructífera. ¡Adoramos a nuestros fans!
>¿Se os conoce ya en Europa? Bueno, recibimos feedback de todas
partes del mundo, y muy especialmente de Gran Bretaña. Pero no prestamos
mucha atención a la prensa europea. No por nada malo, sino
porque es difícil encontrar revistas europeas en los EE UU.
>Tú eras un fanático de la música cuando eras adolescente, ¿qué
se siente al otro lado del mostrador? Colecciono discos desde que
tenía 12 años, así que la transición ha sido suave…
>¿En qué década te hubiera gustado vivir? Aunque adivino qué me
vas a responder… En los 70.
>Obvio. Y esta pregunta, ehhh, me obligan a hacerla: ¿es verdad
que los italianos lo hacéis mejor? Por supuesto. Los italianos lo
hacemos todo mejor.
¿Qué diferencia a Sixteenth Solid Spread de sus
referentes más que evidentes? Para empezar: no es
un grupito nuevo y oportunista que se sube al carro
de imitadores de Interpol para acaparar la atención
de los medios. No, esta banda catalana lleva
en activo desde 2002. Si no recuerdo mal, por
aquel entonces Editors todavía ni existían. Sea
como sea, más de cinco años y tres eps en el mercado
son suficientes para que Sixteenth Solid Spread
tengan las cosas claras. Una claridad que
empieza en la elección del nombre del grupo: “Más
allá de su ambigüedad, e incluso de su posible sinsentido,
este nombre refuerza una idea básica en
nuestra música: el culto a la forma”. Curioso, pero
auténtico (si es que este adjetivo sigue significando
algo a día de hoy). En estos tiempos de pose, se
agradece que una banda que trabaja la forma no
intente hacer ver lo contrario: “No hace falta buscar
algo más allá ni atribuirle ningún simbolismo
a las palabras que utilizamos. En este sentido,
cantar en inglés te hace ver que aunque mucha
gente no entiende lo que dices, les gusta lo que
oyen. Esto demuestra, como en tantos otros casos,
que la verdadera fuerza debe residir en la música y
no en la letra. En nuestro caso, es importante
potenciar las sensaciones y recurrir a impulsos y
emociones sin apelar tanto a la comprensión o el
análisis intelectual”.
Para saber si las (elevadas) pretensiones de Sixteenth
Solid Spread se corresponden con sus resultados,
tendremos que esperar hasta el 6 de mayo,
cuando su álbum de debut verá la luz. Hasta
entonces, las canciones colgadas en su myspace
iluminan un camino trillado, pero no por eso menos
interesante. Sí, suenan a Interpol y a Editors. Pero
el 80% de los nuevos grupos también. Y no se les
caen los anillos a la hora de reconocerlo: “Venimos
haciendo un estilo muy próximo a estos grupos
desde hace ya algunos años. Evidentemente, nos
sentimos identificados con sus propuesta, pero no
somos ni pretendemos ser ningún calco suyo. En
nuestro caso, hay muchas cosas que nos aportan
rasgos distintivos: la compactación final del sonido,
la capacidad de establecer dinámicas que rompan
con la linealidad o la armonía entre
instrumentos”... Puede que ni tú ni yo sepamos de
qué hablan. Pero nadie negará que ellos sí saben
de lo que hablan.
Scott Matthew sirve pequeñas porciones de folk matizado con sonidos que lo emparentan con Antony & The Johnsons e Iron & Wine. También hay algo por aquí y por allá de Rufus Wainwright. Así que, pasito a pasito, Matthew va marcando un caminito de migas de pan que tiene unos inicios algo extraños. Para empezar, hace unos años se unió a Spencer Cobrin (músico habitual de Morrissey) en el grupo Elba Snow para componer un álbum que nunca vio la luz de forma oficial. Y, para acabar, no dudó ni en segundo en colaborar en algo bastante freak: puso la voz en varias de las canciones de una serie de animación japonesa (Ghost in the shell: stand alone complex). Sea como sea, más allá de estas informaciones peregrinas, poco se sabe de Scott Matthew…
>Teniendo en cuenta que es difícil encontrar información sobre ti, ¿cómo describirías tu carrera hasta hoy mismo? Ha sido un viaje largo con muchos desvíos y giros inesperados. La decepción y la desilusión son inevitables para todo aquel que intente lo que yo he intentado. Pero, por suerte, finalmente he encontrado mi voz, mi sonido, mi género… como quieras llamarlo. La mayor parte del tiempo, dedicarme a la música me proporciona alegría, por lo que si mi historia fuera un cuento, tendría un final feliz.
>El punto de inflexión en esa carrera, sería, sin duda, Shortbus. En el film de John Cameron-Mitchell no sólo contribuiste componiendo algunas canciones, sino que incluso apareces en un par de momentos. El proceso fue estimulante. La idea es que durante el rodaje siempre había gente practicando sexo. No es verdad. Cuando yo rodé mis
escenas, todo era muy inocente. No vi ni a una sola persona desnuda.
Por otra parte, escribir las canciones a partir del guión fue un gran reto.
>Después de Shortbus, el próximo paso es tu album en solitario. ¿Cómo lo ves ahora que ya está acabado? El album es una dulce colección de baladas. Lo grabamos con muy poco dinero y con menos tiempo todavía. La gente dice que suena melancólico, y supongo que tienen razón. Pero no me gusta pensar que mi música sea deprimente. Prefiero pensar que es como un consuelo.
>¿Cómo fuiste a parar a Nueva York? Básicamente, vine a Nueva York para abandonar Australia. Allí me sentía demasiado dependiente, así que necesitaba volar lejos, hacia orillas más sucias. También es cierto que estaba enamorado de un americano, así que aquello fue el catalizador de mi escapada. Desde entonces, estos años en la ciudad han sido agridulces. Hubo momentos en los que incluso sobrevivir se hacía duro. Pasé mucho tiempo, hasta hace bien poco, trabajando seis días a la semana en cientos de trabajos de mierda para pagar mi vida y poder seguir dedicándome a la música. Nunca he dejado de actuar y de escribir. Dejar la música nunca fue una opción.
>¿Cómo abordas la relación entre sexo y amor en tus canciones? Mis canciones son todas autobiográficas: me he pasado la vida entera obsesionado con el amor. A veces de forma poco saludable. Finalmente, sin embargo, creo que he encontrado un equilibrio y una lógica. Estoy orgulloso de no haberme convertido en un cínico por mucho que mi buena predisposición me haya causado mucho dolor. En cuanto al sexo, no suelo tratarlo a menudo.